Turó de Galzeran y Sant Mateu desde Sant Fost

La serralada de Marina y la contigua Serralada Litoral, dan para muchos días de senderismo, pero en esta excursión totalmente circular dimos una gran vuelta a todo el parque natural.

Turó de Galzerán

Comenzamos a caminar en el pueblo de Sant Fost de Campsentelles, habiendo dejado el coche en una urbanización pegada a la carretera B-500, donde encontramos un bar donde desayunar. 😉 Varias calles después, bien cuesta arriba, se iniciaba una pista, que con algo de sombra y al principio acotada por vallas a cada lado, seguía ascendiendo, ya con buenas vistas del Vallès en las retinas. Alguna bifurcación, alguna curva… pero aún sin marcas o fitas, con algo de intuición, seguíamos directos a la cima.

En un momento dado, también con intuición, nos metimos por un sendero a la derecha, para ir todavía más directos. Se seguía muy bien, a partes con bastante frondosidad, pero apenas sin trabas en la senda. ¡Y muy bonito! A más avance, más pendiente, ignorando el cruce con una pista para seguir ascendiendo por el divertido sendero.

Por allí llegamos a la pequeña explanada donde se sitúa la torreta de incendios, pero la cima en sí y el vértice geodésico, se encuentran unos metros más lejos, a los que se llega por otro sendero muy corto. Y para disfrutar de las vistas al interior – especialmente La Mola – y a la costa, toca subirse en el monolito.

Sant Mateu

El GR 92 pasa por esta otra cima, así que la idea era ya enlazar con ella, un poco más abajo del Turó de Galzerán. Pero para ello habría que descender en zig-zag unos cuantos metros, así que optamos por bajar solo a un mirador natural – excelentes vistas a Barcelona – para luego reascender para seguir por la pista que llega a la torreta, en sentido contrario a ella.

Combinando pista y sendero, nos juntamos con el GR, que seguimos ya hasta la cima y ermita de Sant Mateu del Bosc, previo paso por alguna masía y por un hotel rural, con alguna innovación (decidimos acortar siguiendo una senda alternativa paralela a los postes de madera para la electricidad). En el trayecto también hay que cruzar una carretera y en el coll de Can Gurguí, comienza otro sendero bien divertido con pendientes notables.

La ermita estaba cerrada y el albergue contiguo también, y el bosque tapa la vista al mar, así que apenas nos quedamos unos minutos para repostar y seguir nuestro camino. 😉

Vallromanes

El siguiente punto era llegar al pueblo de Vallromanes. Pensábamos seguir el GR de vuelta hasta algún desvío, pero decidimos explorar un poco, continuando un poco por el GR pero en sentido norte. Poco después de la fuente de Sant Mateu, nos adentramos por un sendero a la izquierda de la pista, que desembocaba en otra. Parecía que estábamos haciendo un círculo y en un momento, en una curva, parecía salir otro sendero, pero decidimos ignorarlo (esa opción nos hubiera llevado a encontrarnos con nuestro recorrido más adelante). Tras alguna cuesta, dimos con el hotel rural, pero al tratar de seguir por el GR, le perdimos la pista, dando con otro sendero más o menos transitable. Sin fitas ni marcas, pero parecía llevar a algún lado, así que lo seguimos. Abierto al principio, luego ya por dentro del bosque, pero aún así bastante seguible, con algún cartel puntual sin dirección anunciando como una granja de pollos.

Superada esa parte interesante de bosque, fuimos a parar a otra pista, ya muy orientados a llegar a Vallromanes. Paralelos a la riera, bajamos hasta el pueblo, sin pérdida, dejando al lado un balneario. Sin desviarnos de la vereda, encontramos un bar, donde nos paramos a comer y descansar.

Santa María de Martorelles

Antes de llegar a Sant Fost, había que llegar al pueblo de Santa María de Martorelles. Continuamos, por tanto, la marcha, llegando y atravesando el club de golf, adentrándonos en la urbanización de Can Corbera, típica zona residencial laberíntica. Más cuestas, las últimas sin asfaltar, donde en una curva se abría una pista. Llegamos a una estación de comunicaciones y pasamos muy cerca del castillo de Sant Miquel, viendo algún poste indicador de sendero local. En el cruce de Coll Mercader, encontramos señales y la intersección con el GR 97.3, que seguimos hasta dar con Can Girona, y poco después, por senda, con el pueblo.

Atravesamos la localidad para buscar el camí del Collet, una pista que enlaza directamente con la urbanización de Sant Fost donde dejamos el coche. Una vez allí, callejeando entre chalets, dimos con el punto de origen.

Notas de la excursión

  • 29 km y más de 1000 metros de desnivel positivo acumulado. Larguilla y con pendientes continuadas.
  • Travesía con bastantes puntos de sombra. 😀
  • Vistas al mar y a la montaña, un trayecto muy bonito.
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