El GR 11, el sendero transpirenaico

Hoy he recibido un email que me ha hecho mucha ilusión. Este verano, me fui en solitario a hacer otra parte del GR 11 y debido a las tormentas, volví con nuevos colegas. Dos de ellos estaban haciendo La GuinguetaCap de Creus y hoy me han enviado una presentación con su experiencia, que incluye la noche que pasamos junto a otros 3 montañeros en el refugi Baiau. ¡Qué recuerdos!

¿Qué es el GR 11?

Cuando llegué a Barcelona tenía cierta obsesión por “darle” al Pirineo. ¡Ahora lo tenía cerca! Nunca había estado por allí y apenas tenía datos sobre la cordillera, pero ya se sabe lo grande que puede ser internet. Comencé, por tanto, a investigar sobre zonas, picos y senderos. Y así descubrí el GR 11, una travesía que recorre de lado a lado los Pirineos, por la vertiente española. Desde el cabo de Creus hasta el cabo Higuer, más de 700 kilómetros de camino. Un sendero de gran recorrido que se podría clasificar como imprescindible, un must have para los senderistas.

¿Es duro?

Sí, muy duro. Al menos las partes que he hecho yo, siendo éstas la mitad de todo el recorrido. En general, el sendero está bien marcado y la mayoría de etapas pasan por pueblos en los que poder repostar, al menos de forma básica (agua, frutos secos…), pero contamos con otros problemas:

  • El sol. En alta montaña el sol “pega” con más fuerza. Abrasa, de hecho. Un día puedes caminar con las nubes acechando y haciendo de sombrilla, pero al siguiente puedes estar caminando 8 horas bajo un sol abrasador. Si bien en la temperatura no se nota tanto porque siempre tiende a “hacer fresco“, la piel sí lo sufre.
  • El clima. Variable e impredecible. Recuerdo cómo pasé una noche a un grado, en pleno julio, a 2500 metros, cayendo el diluvio universal. Aún con las etapas planeadas, el tiempo puede obligarnos a variar nuestro timing.
  • El desnivel, tanto de subida como de bajada. Muchas etapas cuentan con ascensiones muy verticales, que luego hay que bajar con la misma intensidad. De subida, teniendo en cuenta el peso de la mochila, tenemos que contar con bastante fondo, y de bajada, con bastante equilibrio. Las rodillas acaban sufriendo mucho, siendo buena idea llevar palos de trekking y/o rodilleras.
  • El terreno. El GR 11 cuenta con todo tipo de terrenos, desde carreteras locales hasta mares de rocas. En muchos casos te preguntas por qué a eso lo llaman “sendero”, cuando cualquiera en su sano juicio pensaría que es “camino de cabras“. Pero debemos ir por allí. Por un lado, los pies sufren y, por otro, hay que estar muy atento a las señales para no perderse. Esto último puede obligarnos a caminar varios kilómetros de más, gastando fuerzas sin necesidad.
  • Pueblos fantasma. No es un gran problema si eres sobrepresivor, pero en los mapas no están indicados como tal. A la hora de planificar, calculas llegar a tal pueblo para repostar, descansar un rato… y al llegar ves que tan sólo hay casas abandonadas hechas de piedra.
  • Fauna. Se dice que por allí hay osos, aunque yo no he visto ninguno. De todo lo demás, doy fe que hay. Tampoco esto es que sea un problema grave, pero es recomendable llevar algo para los mosquitos o picaduras varias y estar atento a no “incomodar” a animales como serpientes o jabalíes.

¿Qué me llevé yo?

Diría que el material básico de todo senderista. Esto es,

  • Frontales / linterna. Aunque no fuera a andar de noche por ahí y duermiese en pueblos, nunca se sabe. Y a las pruebas me remito 😉
  • Saco. La misma reflexión. La esterilla, dependiendo de tu espalda, lo mismo que con la almohada hinchable.
  • Crema de factor 50. En spray es más cómodo para tener siempre a mano, yo me llevé de las dos.
  • Gorra con extensiones para cubrir orejas y cuello. Aún con crema en toda parte expuesta, se agradece que los rayos no den de lleno en la piel.
  • Chubasquero, de los que cubren todo el cuerpo. Y plásticos para cubrir la mochila. Mantener todo seco, es bien. 😀
  • Ropa y manta térmica.
  • Ropa transpirable / técnica, que seque rápido.
  • Calcetines cómodos y gruesos.
  • Botiquín. Con tiritas, agua oxigenada / yodo, agujas para las ampollas, vendas, esparadrapo de tela, geles musculares…
  • Cantimploras. Además, una botellita de plástico pequeña, que llevar siempre en un bolsillo del pantalón. La hidratación es importante…
  • Mapas y brújula. No perderse, también lo es.
  • Cargador y baterías, para asegurar que habiendo cobertura mínima, podamos hacer una llamada de emergencia. ¡Y fotos!
  • Sandalias. Relax es llegar al final de la etapa y poder quitarme las botas. ¡Oh, yeah! También a modo de chanclas para las duchas comunitarias de los refugios guardados.

Una buena “maleta”, sí.

¿Qué parte recomiendo?

El GR 11 atraviesa el parque nacional de Aiguas Tortas y Lago de San Mauricio (Parc Nacional d’Aigüestortes i Estany de Sant Maurici), en la provincia de Lérida, un paraje de belleza extrema. Parece Suiza. Durante varias etapas no hay civilización más allá de los refugios, pero merece la pena “sufrir” un poco. ¡Enamora!

¿Y qué más?

En otras entradas contaré con detalle mi experiencia. Tramos realizados, pueblos visitados, hostales… 😀 La verdad es que la GR 11 da para mucho…

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