Circular al Sobrepuny desde Vilada

El Sobrepuny es una de las cimas más destacadas de la sierra de Catllarás y cuenta con una red de senderos muy variada para su ascensión. Esta excursión se trata de una ruta circular desde el pueblo de Vilada.

Vilada – Sobrepuny

Comenzamos a caminar en el primer parque situado al costado de la carretera, una vez ya en el pueblo. Allí mismo hay sitio para aparcar y un par de sitios donde desayunar, así como el primer cartel indicativo que señala la cima del Sobrepuny siguiendo marcas amarillas, a 10 km. En marcha, entonces, subimos por unas escaleras hacia la iglesia, para dejar la calle asfaltada convertida en pista forestal. Al poco, llegamos al primer cruce de caminos señalizado, en el Pla de les Collades, optando por seguir la vía más directa: Sobrepuny per espinagalls, que comienza por senda.

Fuimos alternando sendero con pista, pasando por la Creu de Roset, sin dejar las marcas amarillas. Allí encontramos una bifurcación señalizada: Castell de Roset o Sobrepuny, ambas opciones por sendero. Marchamos en dirección a la cima, pero en algún momento perdimos el rastro, así que continuamos por una nueva pista hasta encontrar una senda viable a la izquierda, con intención de volver a estar en ruta. Al poco, damos con otra senda, marcada con puntos blancos, que decidimos seguir para llegar a una pequeña explanada para ganado y a otra pista forestal bien ancha.

Parecía que las marcas blancas llevaban a la cima o, al menos, cerca de ella. Dejamos la pista para meternos en otro sendero, con fuerte pendiente y sin apenas tregua, bastante frondoso a ratos. Tras esa ascensión interesante, dimos con un camino, donde un cartel indicaba la cima con marcas blancas / amarillas. A los pocos metros, desviándonos en una especie de collado, volvimos al terreno anterior: senda con follaje y pendientes muy pronunciadas.

Por fin estábamos cerca: el Collet del Faig. Allí encontramos otro cartel y la dirección a la cima, ya al lado previo un último esfuerzo para superar un pequeño tramo con gran desnivel. Mereció la pena. Una panorámica impresionante al sur de la comarca del Berguedà, con los Rasos de Peguera al oeste, y el resto de la sierra de Catllarás al este. Impresionante.

GR 241

Dejamos la cima por la cresta, hacia el oeste, pasando por un mirador subiendo un poquito. En nada, comenzamos a bajar, dejando la cresta a un lado, así como la otra cima vista desde lo alto. Seguimos sin novedad, hasta dar con árboles caídos y maleza variada que difuminan el camino. Optamos por subir un poco, pero tras comprobar que no hay salida, volvimos a bajar por la pista cubierta de matojos que nos llevó a otra pista, también de bajada, que enlazó con otra pista más clara.

Pendiente corta, rodeamos un risco y en una curva… espectacular mirador natural al Pedraforca y a la sierra del Cadí. Sublime. Nos hubiéramos quedado horas, pero el sol pegaba fuerte y había que seguir, para buscar de nuevo cobijo entre el bosque. Bajando por ese mismo camino, nos encontramos con una bifurcación, enlazando con el GR 241.

La Nou del Berguedà

Tomamos el GR con intención de seguirlo hasta Vilada, pasando primero por la Mina de les Agudes (sellada y abandonada) y por el pueblo de La Nou de Berguedà, una pequeña aldea con grandes vistas y casas aisladas, con un diminuto centro, pero de gran belleza. Pasamos a su entrada por la fuente de Cal Patzí (agua no tratada), donde descansamos un rato. En frente, vimos un paso equipado, que parecía seguir el curso de de un torrente de agua, el Torrent de la Nou.

Atravesando el pueblo llegamos al Santuario de Lurdes, sin desviarnos del GR. Lo rodeamos justo por el lado, dando a la carretera, que seguimos hasta enlazar con una pista ancha, en una subida (no hacer caso de un sendero que baja por unas escaleras a la derecha), pasando por varias masías y explanadas.

Tramo largo por pistas y caminos rurales, alternando en algún momento por carretera. Tras cierto tramo en ella, atentos a las marcas rojiblancas y sin atender otras señales, volvemos a tomar un sendero a la izquierda. Sombra más que agradecida de nuevo, con algunas pendientes, pero en general más suaves. Bordeamos el precipicio que da al pantano de la Baells, con una vista también reseñable. Y sin pérdida, con algo de vuelta propia del GR, volvemos al pueblo de Vilada.

Notas de la ruta

  • 21 kilómetros y medio, con más de 1100 metros de desnivel positivo acumulado. Sin terreno técnico, pero de fuertes pendientes.
  • A lo largo del trayecto encontraremos numerosos carteles que dan pie a realizar muchas variantes de esta ruta. 😀
  • En general, hay mucha sombra, siendo factible realizarla en verano con un día despejado.
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