Behobia – San Sebastián 2016

La Behobia – San Sebastián es una de las carreras que más recomiendan los corredores populares y este año quería ser partícipe de ello. No me defraudó. Ni la ciudad ni la carrera son baratas, pero merece la pena vivirlo, al menos, una vez. La organización, un recorrido exigente pero bonito y un público entregado hacen de esta carrera toda una experiencia sublime.

La previa

Barcelona de San Sebastián no está bien comunicado por avión – no hay vuelos directos – ni por tren – muchas horas -, así que el coche particular fue el medio elegido para llegar a la ciudad. El viernes, justo antes de comer, ya estaba por Anoeta para recoger el dorsal y la camiseta. Nada de colas ese día, no como otros compañeros comentaron del día siguiente 😉

El domingo llegamos a Irún también en coche, siguiendo las indicaciones de un policía y las vallas con señales, llegando prácticamente al lado de la salida. Al llegar muy pronto, pudimos aparcar sin problemas, en zona azul, eso sí. Desayuno y a esperar, con una lluvia potente.

La salida

Cercana la hora de mi salida, las 10:47, me fui a donde estaba marcado en el mapa mi punto de encuentro, pero los voluntarios con el cartel no sólo ya estaban preparados si no que marchaban hacia la salida. Raudo, por tanto, me enganché a ellos. Y andando recorrimos el tramo desde la plaza de encuentro hasta la línea de salida, con un ambiente espectacular. Gente acompañando y animando por todos lados. Una pasada.

Pistoletazo de salida a mi tanda, primeros metros de recorrido. Mucha gente, pero ya iba bien, pues no tuve mucho tiempo de calentar y tocaba ir un poco más suave. Primeras curvas y primeras cuestas, así ya de inicio…

La carrera

Apenas había tramos sin gente, incluso en las zonas de carretera había animación. El recorrido dejaba ver montañas, pueblecitos, un puerto a modo de ría… muy bonito. La lluvía había dejado de caer fuerte, pero en algún momento volvió a chispear. Algo de viento en algunos momentos. Pero decían que otras veces fue peor, así que dentro de lo que cabe, no eran malas condiciones. Cuestas habituales fue lo más “doloroso“, en realidad. Algunas de ellas, como la subida por una autovía – más de 2 kilómetros con pendiente pronunciada – o el alto de Miracruz durillas para mantener un ritmo fuerte. Bien es cierto que en general la parte de bajada fue más o menos proporcional, pero el desnivel positivo rondó los 200 metros. En las subidas largas solía ir a 6, intentando recuperar luego en las bajadas y en las partes planas. Con todo, me iba sintiendo bien a pesar del fin de semana de turismo y relax. 😉

La meta

Los últimos cinco kilómetros ya eran una cosa abrumadora. Parecía la vuelta ciclista. El barrio de Gros y la recta de la Kursaal, impresionante. En el puente iba pendiente de una foto, pero luego tuve fuerzas para dar el último sprintsegundo 43. 1:42:05 con un ritmo medio de 5:05. 😀

Medalla y avituallamiento. De todo: isotónicas, agua, cerveza, fruta, bocata, frutos secos y masajes sin mucha cola – al menos cuando llegué yo. ¡Gran final!

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