92 Jean Bouin Open 10k

El otro día Nacho, entrenador del Nike Run Club, nos contaba que la Jean Bouin es la carrera más antigua de Cataluña. 92 ediciones. Además de las carreras populares de 10 y 5k, se disputan carreras para federados, de los clubs juveniles de atletismo. Es, por tanto, un evento multitudinario, como la cursa de la Mercè o la de los Bombers. En el Challenge BCN puntúa sobre 200 puntos, así que debido a esa alta participación había que defender posición – 66º a fecha de ayer -.

7:15. Salgo de casa con la camiseta de la carrera, polar y pantalón corto. No me gustan las mallas y tampoco correr con manga larga o una términa, aunque una de éstas la metí en la mochila. El viento azotaba mi ventana y tenía toda la pinta de hacer frío. Pero confiaba en que al salir del sol, la temperatura volviese a ser la de días atrás. Nada más pisar la calle, el viento reclama su papel en la jornada. Aire frío, cortante. Estoy decidido a seguir la tradición de ir en bici al punto de salida, pero las estaciones cercanas están desiertas. Y el frío tampoco facilita el ir en busca de la bici perdida, así que decido ir en metro. Tengo que tomar una decisión. Puedo tomarla algo después, pero voy justo de tiempo. Correr en manga corta o ponerme la térmica. La razón me dice que al primer par de kilómetros ya me sobrará todo, pero el ¿corazón? dice que las ráfagas de viento son criminales. El haberme acostumbrado al clima de Barna me puede, me pongo la térmica. Y llego al destino.

Primer objetivo, dejar la mochila en el guardaropa. Sigue haciendo mucha “rasca“, así que descarto hacer un nuevo cambio en mi estrategia. Libre de cargas, para la fuente de Montjuic. Ocho y algo, la gente comienza a llegar. Habíamos quedado para hacer el calentamiento como grupo, hacernos la foto y hacer piña antes de la carrera, que esas cosas siempre infuden ánimo. Estoy muriendo congelado. Pronto comenzamos a movernos, pero hasta el rodaje suave no voy entrando en un mínimo de calor. Parece, además, que en algunos momentos el viento dará de cara, ofreciendo buena resistencia. No está la cosa para hacer marca, pero hay que bajar de los 48. Veremos. Foto final antes de marchar a nuestros cajones. ¡A por ello!

Este año parece que hay menos retretes de campaña. El frío apreta los riñones, pero apenas queda tiempo para desplazarse o esperar mucho. Hay que tomar posiciones, localizar a la liebre de los 45 minutos y tener la referencia de la de los 50. En carreras con tanta gente, tomar una buen lugar de salida es útil para no perder muchos segundos iniciales esquivando gente. La razón vuelve a hablar, en cuanto comience a sudar, se me quitarán las ganas. Esta vez hago caso. Entro en mi cajón y procuro ir hasta el límite del siguiente. Megafonía informa de que guardaremos un minuto de silencio por las víctimas de París. Se respeta. Se marca la salida para los atletas en silla de ruedas. Y se marca nuestra salida.

A pesar del calentamiento, parece que me he enfriado, pero diviso al pacer de los 4:30 de ritmo. Quiero estar a golpe de vista, al menos en los kilómetros iniciales. En la salida hay un pequeño cuello de botella, pero voy adelantando a corredores por el lateral, con la intención de acercarme a él. Tardo un poco, pero al encarar la Gran Vía lo consigo. Estoy en su línea. He entrado en calor y la energía me responde, creo que puedo aguantar el ritmo. En Sant Joan me adelanto unos metros y sigo ganando distancia tras el Arco del Triunfo. Me sobra la térmica. No estoy sufriendo, pero iría más cómodo sin ella. Hay que seguir, kilómetro siete. Avenida Paral·lel. Desde su inicio. Una calle con una pendiente mínima, pero muy larga. A nivel psicológico, coincide con el muro. Además el frío parece haberme creado algo de flato. Voy genial de tiempo, hay que seguir. Quizás haya marca. No obstante, me veo obligado a bajar unos segundos el ritmo, va costando. Salimos de la avenida y algo más tarde entramos en otra subida, pero esta vez de las dolorosas. Queda como un kilómetro y algo. Ahora sí voy sufriendo de verdad. Intento mantener la cadencia, pero la cuesta se hace larga. Bajo de nuevo el ritmo, sigo con esas molestias en la tripa. Pero sigo corriendo, ya falta poco de subida. Y ahora una calle de bajada. Hago lo posible por dejarme llevar. No acelero a tope, voy sin gas, pero recupero fuerzas y buen ritmo. Últimos 300 metros, en llano. Lo doy todo y trato de seguir acelerando un poquito, en progresión. Veo el tiempo oficial en 46 y muy poco, siendo un “chute” de moral. Línea de llegada. Posible record.

Voy andando hacia la salida. Muérome. En el sprint me he inventado energía, necesito unos minutos para recuperarme. Tras la carrera hay reencuentro del NRC, allá vuelvo. Los entrenadores Oualid y Aitor están ahí, me saludan y me preguntan cómo ha ido. También está por alli Laia. ¡Son gente genial! Poco a poco va llegando gente y las noticias de mejor marca personal se van solapando. El grupo funciona, no hay duda. Foto final y a buscar una guarida donde protegerse del frío, que el viento sigue soplando con malicia.

Poco tiempo después, están los resultados. 45:35. ¡Hay marca! Este tiempo me permitirá salir de buenos cajones en la San Silvestre Vallecana, así como sumar buenos puntos en la liga de Barna. Muy contento. Y también agradecido a los entrenadores y a los compañeros del club. 😀 ¡Va por ustedes!

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