La APB – Asociación de Patinadores de Barcelona

La APBasociación de patinadores de Barcelona – es una entidad con solera en la ciudad y es una de las asociaciones más activas – y grandes – de Barcelona. Por mi parte, llevo un par de años como socio, asistiendo de forma asidua a las clases durante los primeros meses, y luego un poco a rachas, pero he compartido muchos kilómetros sobre ruedas con la asociación. Aprendí a patinar desde cero con ellos, sin saber nada de patines ni de patinaje. De hecho, me pasé a pedir consejo antes de comprarme los patines y allí me dieron las nociones iniciales para empezar. A la semana siguiente, con mis flamantes patines que no sabía ajustarme, tuve mi primera clase. Recuerdo que no era capaz de tenerme en pie, me temblaban las piernas. Pero clase tras clase, lo fui cogiendo…

Cada martes, en horario de 21:30 a 23:00, el paseo marítimo de la calle García Fària, a la altura de Lope de Vega, se convierte en su sede. No es necesario inscribirse para asistir a cada clase, y no hay limitación en el número de clases. Como 15 minutos antes de la hora, la organización llega e instala una mesa donde poder consultar dudas, asociarse… y a falta de 5 minutos para el comienzo, se da la bienvenida a los presentes y se explican las actividades, así como los monitores responsables de cada una. Tras ello, cada uno va con el grupo que le interese y a patinar siguiendo las instrucciones del responsable.

Las clases se dividen en 3 niveles que, si hay mucha gente o con diferencia de nivel, se subdividen en mitades (0 y 0.5, 1 y 1.5…), siendo el 0 el nivel inicial. En él, se aprende lo básico de lo básico: ajustarse los patines, levantarse y quedarse de pie sin moverse, dar los primeros pasos, la posición de seguridad y el freno en taco. Después se aprende el giro en A y se refina la forma de patinaje a la hora de dar la zancada. En el nivel 1 se realizan ejercicios de equilibrio, para mejorar nuestra estabilidad, enfocando las primeras rampas, pequeños bordillos, slalom en bajadas, freno en taco a velocidades mayores y giro natural – en posición de seguridad, flexionando y ladeando el cuerpo. Tras superar este nivel, estaríamos en condiciones de ir de ruta urbana con un mínimo de seguridad. En el nivel 2, donde estoy ahora, se aprende a frenar en T, el giro cruzando piernas, ir hacia atrás, saltos, primeros derrapes… y el 3 – en ocasiones hay 4 – se centra en aspectos de especialización, como patinaje agresivo. En verano suele haber mucha gente y en invierno es variable según el día. En general se pueden aprender muchas cosillas, que luego practicar en horas extra por cuenta propia. 😀

Por otro lado, también hay rutas-clase, con la idea de poner en práctica lo aprendido en cada nivel en la calle y que se numeran con un .5 tras ese nivel, es decir, 0.5, 1.5 y 2.5. Las clases son muy útiles, pero al estar en un espacio muy controlado, el aprendizaje se limita. Y es que el panorama cambia muchísimo cuando salimos “a la jungla de la calle“. Diferentes terrenos, obstáculos fijos y móviles, imprevistos… Por tanto, las rutas, sobre todo la de 1.5, son muy interesantes para coger nivel y confianza. Cada semana se hace un recorrido diferente y se practican varios aspectos en función de ello. Aprendí mucho ruta tras ruta y recuerdo en concreto una sublime por el barrio gótico / born, donde las estrechas callejuelas y la gente hacían que hubiese que dar el máximo.

Por último, se realizan conos libres con otros patinadores – se respira nivelazo – como consejeros. Para incrementar la destreza con los patines, es otro ejercicio muy bueno. Esta actividad y el hockey están pensadas más para los socios – también los niveles por encima del 1, pero se puede probar sin problema sin serlo. Para ser socio, se paga una cuota de forma anual, y lleva asociado un carnet que da ciertas ventajas, como descuentos en varias tiendas de patinaje.

Pero ahí no queda la cosa. Los viernes por la noche, organizan dos rutas: una multitudinaria con salida del Centre de la Vila – centro comercial en la Villa Olímpica – y otra para principiantes, llamada ruta caracol, con salida en el bar Butyclan. Ambas comienzan a las 22:30, y el primer viernes de mes suele ser más sencilla, así como el último más difícil y cañera. Para la ruta grande, recomendaría ir con un nivel medio bien dominado, para evitar accidentes, tanto causarlos como sufrirlos. Hay muchísima gente – se suelen superar los 200 patinadores – y es vital tener un buen control sobre el patín. Sin embargo, para la ruta caracol, diría que con un nivel mínimo se podría comenzar a ir, pues hay poca gente y los monitores ayudan a superar los tramos más difíciles si hace falta. Ambas rutas suelen acabar en el bar citado, para repostar con unas cervezas…

Por último, los domingos por la tarde se hace un repaso más familiar y distendido, en el mismo lugar de las clases, de los primeros niveles, y también se ponen conos libres y hockey. Y siguiendo con el apartado más social, de vez en cuando organizan “saraos” – como discotecas en patines – y rutas especiales, viajando a otras ciudades.

Hay más opciones para patinar en grupo en Barcelona – las iré comentando 😀 – pero sólo con la APB, ya hay 3 días de patinaje… 😀

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