El año que redescubrí el deporte

Han pasado un par de años, pero recuerdo bien el estrés de mi vida anterior.

Tengo que sacar tiempo para hacer algo de deporte,

me decía. Pero el día a día se comía cualquier impulso de comenzar con ello. Y no recuerdo el momento exacto en el que entré en esa burbuja de pasividad deportiva, pero imagino que la rutina y un entorno desfavorable serían las causas más probables. Una vez dentro, con esas circunstancias, es complicado salir. El tiempo vuela y, cuando te quieres dar cuenta, llevas demasiados años sin hacer eso que tanto te gustaba. Pero sigues viendo tu vida desde esa pasividad, sin ninguna motivación fuerte para cambiarla. Hasta que tu vida da un giro radical propiciado por factores externos a ti.

En Diciembre de 2013 me mudé a Barcelona. Necesitaba salir de Madrid, si bien en Barna acabé de casualidad. Pero Abril del siguiente año fue el verdadero punto de inflexión. Algún mes antes había comenzado a flirtear con los patines, a salir a correr de vez en cuando… pero nada muy constante. Ese mes, sin embargo, se convirtió en el pistoletazo de salida para volver a practicar deporte de forma habitual. Cerré una puerta y un mundo se abrió ante mí.

Un mundo que iré contando en este nuevo blog. 😉

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