Yo sobreviví a un apocalipsis zombie

El pasado fin de semana participé, formando equipo con tres colegas, en un juego de rol en vivo con temática zombie. Patrocinado por Vodafone, el juego se desarrolló desde las 23:00 del sábado hasta el amanecer del domingo, en la ciudad de Terrassa. Como supervivientes, teníamos dos objetivos claros: sobrevivir – esto es, no ser tocado por zombie alguno – y tener los suficientes sellos en una cartilla personal, para certificar nuestro paso a una escena final tras llegar al punto de encuentro antes de una hora determinada. La partida comenzaba con una escena de introducción, donde se comentaba que estabámos divididos en grupos según nuestra cartilla, teniendo cada uno de los grupos un líder al que buscar para pedir información sobre nuestra misión. El malo maloso hizo aparición y comenzaron a salir zombies, provocando la primera avalancha de gente corriendo en todas direcciones.

Sobrevivir

Estar en buena forma es requisito indispensable para sobrevivir. Por algo “cardio” era la primera regla de Zombieland y en este survival no iba a ser menos. Los zombies se agrupaban en hordas y apenas corrían, pero había bastantes zetas, zombies que como en Guerra Mundial Z corrían y te perseguían con ahínco. Algunos más que otros, pero en general había que correr bastante. Todas las pruebas estaban custodiadas por hordas y zetas y varias zonas de la ciudad eran muy propicias para encerronas. Esto hacía que fuese muy fácil perder al grupo y durante toda la noche íbamos perdiendo compañeros y aliados improvisados en pleno juego. Al principio yo me quedé aislado con el caos inicial, así que me tuve que apañar para encontrar a mis compañeros. Más tarde, un miembro moría en un cruce tras enlazar dos sprints, y algo más tarde el grupo se dividía por completo jugando por separado y comunicándonos entre mensajes y llamadas para ver cómo íbamos con las pruebas. Alguna hora después, encontré a uno y luego ambos al otro, para conseguir la tercera prueba. Allí nos unimos a un par de chavales muy avispados que nos vinieron de perlas, a los que luego perdimos algo antes de la escena intermedia, a las 3 de la madrugada. En ese mismo punto nos encontramos a un grupo que perdimos también en el inicio, con el que luego estuvimos un tiempo, y que luego perdimos de otra vez.

Una estrategia que parecía funcionar era tener una persona vigilando nuestras espaldas y encargándose de cumplir la regla 22: por tu vida, asegura la salida. Otra persona u otras dos abriendo camino, y luego otro par en el medio. Con la separación suficiente para poder reaccionar, sin que fuese muy grande para evitar separarse en caso de emboscada. Con todo ello, era muy complicado permanecer unidos, más complejo cuanta más gente. Pero también era muy complicado sobrevivir en solitario, sin ningún apoyo para cubrirte, o para despistar a los zombies en caso de tener que huir o tener que entrar en una zona custodiada. Había que trabajar en equipo y sumar fuerzas, atreviéndome a decir que el número ideal sería entre 4 y 7 jugadores, más cerca del 4 que del 7, al menos para ir en el mismo núcleo. Contar con dos unidades de 4 personas, por ejemplo, también podría haber resultado interesante para compartir información.

Por otro lado, diría que el uso de walkies es imprescindible. Nosotros no los llevamos, pero los eché mucho de menos. Estar comunicado en tiempo real es una ventaja competitiva y los walkies es un método muy eficiente. El teléfono te distrae si envías mensajes, es incómodo y lento. Las llamadas gastan más batería y es más complicado de gestionar para tener las dos manos libres. Así que walkies + auricular, mejor solución.

En cuanto a la parte más física, hice alrededor de los 27 kilómetros, una muy buena parte de ellos corriendo. Tuve dos encontronazos fuertes, uno en una calle estrecha con supervivientes huyendo hacia ambos lados, cercados por zetas, en la que hubo caídas en masa. Más tarde, un superviviente me placó, en una auténtica estampida multitudinaria. Un golpe en la muñeca y algún rasguño como herida de guerra, pero hubo gente que se hizo bastante daño. Igual habría que haberlo clasificado como deporte de riesgo…

La gymkana

El juego en realidad se trataba de una gymkana. Ir a determinados puntos, solucionar un acertijo o prueba y obtener un sello e información para ir al siguiente punto. En general, siempre tuve la sensación de no saber a dónde había que ir, todo eran informaciones vagas. El juego parecía organizado de forma muy amateur en ese sentido, aunque nunca me aburrí. Sí que tuve momentos de frustración como jugador, de no saber qué había que hacer, corriendo sin meta, sin saber si la pista conseguida de casualidad era cierta. De hecho, una de las pruebas a las que fui, no era de mi grupo, pero el “controlador” se portó y me la selló igual. Hablando con otros jugadores, eso pasaba a menudo. Daba igual si ibas a una prueba o a otra, te lo sellaban. No obstante, había mucha gente que a mitad de partida no tenía ninguna prueba superada. Algunos confesaron que se atrincheraron en unas zonas consideradas seguras, sin hostiles, y otros simplemente evitaban los puntos calientes. Pero claro, sobrevivir no era suficiente…

No sabría decir si mi percepción de poca consistencia en el guión era fruto del caos generalizado o era real, pero tuve esa sensación. En cada prueba te daban algún dato de la historia, pero cada uno hacía las pruebas en el orden que podía, así que la ambientación parecía quedarse más en excusa para la prueba que en hilo conductor de toda la historia. Eso unido a que parecía que las pruebas se iban poniendo o adaptando sobre la marcha, daba una imagen de fuerte desorganización. Es posible que debido a tanta gente se les fuera de las manos, pero hubo un momento en que un vigilante de una prueba no sabía a dónde enviarnos, y lo estaba comentando por teléfono con alguien, con un superior, imagino.

La puesta en escena también me pareció poco trabajada. Como que faltaba decorado, atrezo… no sé… espectacularidad en general. Quizás era mucho pedir, pero me hubiera gustado ver toda la ciudad “customizada” para el evento. El maquillaje de los zombies, los militares… sí que estaba bien trabajado y creo que los zetas y los zombies que tenían escenas en las pruebas, hacían su papel muy bien. 😀 Más de un vecino no enterado del evento seguro que se llevó un buen susto…

Valoración

Disfrute bastante a pesar de las críticas comentadas. Es decir, como participante me lo pasé muy bien y fue una velada muy entretenida. Sobreviví a la invasión zombie, aguantando toda la noche sin ser infectado. Sin embargo, a pesar de haber conseguido un buen número de pruebas y que en la hora final nos mandasen al punto de encuentro para ser evacuados, cuando llegamos ya no había nadie, el convoy se había marchado. Tampoco estábamos muy seguros de si había que ir allí, pero sólo el hecho de sobrevivir ya es un buen logro, teniendo en cuenta que no pisamos los refugios en ningún momento y que no paramos de movernos entre seres con ansias de carne…

Como cliente o con la visión de un asesor externo, mejoraría muchas cosas, lo mismo que como jugador. Tampoco sé si los puntos que propondría ya se tuvieron en cuenta y se descartaron, si fue cosa del olvido… pero como negocio desde hace algún tiempo este tipo de eventos me viene llamando mucho la atención. Habrá que seguir la pista a esta empresa, también porque posiblemente participe en otro sarao suyo para comparar…

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