¡Soy amarillo!

Viernes por la tarde. Toda la semana esperando esta cita, con una mezcla de nervios e ilusión a partes iguales. No sabría decir si los días previos pasaron deprisa o con lentitud, pero sea como fuere la hora llegó. Ya estaba allí, en el tatami, con la primera parte del examen, un test con cuestiones teóricas. ¿Quién fue el fundador del hapkido y de nuestro estilo Sin Moo? ¿Qué significan estas palabras? ¿Cuáles son las fases y la importancia de la respiración? De unas 10 preguntas, dudé en alguna, pero en general creo que volver a “cotillear” por internet y por la wikipedia esta semana fue de gran ayuda.

El examen “práctico” se realiza por color de cinturón descendente, es decir, que primero fue el turno de mis compañeros azules, verdes y amarillos. Los primeros no llegaron a finalizar el examen, pues fallaron en su parte individual. Miedito para el cuerpo. El segundo grupo sí lo finalizó, pero se notaban los nervios a flor de piel. Y si dicen que todo se pega, creo que hubo contagio generalizado de nerviosismo. Un poco absurdo, por otro lado, porque todos habíamos entrenado mucho y creo que estábamos bien preparados para afrontarlo. En mi caso particular, salí de los últimos entrenos con mucha confianza, habiendo aprendido mucho y siendo consciente de haber corregido muchos detalles. Pero no sé, la primera vez, la puesta en escena – mesa a modo de tribunal, público… – y ese virus nervioso influyeron para que estuviera bastante nerviosete.

Blancos a la palestra. 4. Tras el saludo, primeras técnicas: caídas, patadas y golpes con la mano. Cuando uno está nervioso, comete fallos. Y uno de los primeros fallos que se suelen cometer es la falta de atención. Ello me hizo obtener un regular en los golpes, al equivocarme de técnica y tener que repetir, y comenzar con otra patada de talón en lugar de la patada “especial”, también con el talón. Después, los cuatro realizamos las 8 técnicas básicas de muñeca y luego a cada uno nos tocó realizar 4 técnicas de grupos diferentes. Yo realiacé las 4 de trasnuca y las 4 de codo, terminando con los controles en el suelo, que también hicimos todos. Esta parte me salió bien, pero me quedé con un sabor de boca algo agridulce. Podía haberlo hecho mejor. Por ejemplo, finalizando todas las técnicas de agarre también con control, pero los nervios, las prisas del miedo escénico… Lo había preparado mucho y creo que podría haberlo bordado, más allá de haber hecho un buen examen global y haber conseguido el “apto”.  No obstante, estoy muy contento con el paso de grado, deseando comenzar a explorar el temario para verde. Como para verde también entra amarillo, seguiré trabajando las técnicas ya aprendidas, para seguir puliéndolas tanto que los nervios sean indiferentes para bordarlas. 😀

Y como no, termino este post agradeciendo al equipo de Do Yang Sal, en especial a Salva y a Dani, su dedicación y vocación por enseñar artes marciales. Y por supuesto a mis compañeros, que entre todos formamos una gran familia. 😀

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Deja un comentario en: “¡Soy amarillo!

  • 20/05/2016 en 16:24
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    Has hecho un gran examen. Pasaste la primera gran prueba de constancia y dedicación…. Esto solo acaba de empezar. 🙂

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