Cap de la Gallina Pelada desde Peguera

La Serra d’Ensija es una sierra situada en el Prepirineo, al sur del macizo del Pedraforca, separado de este tan sólo por un valle. La zona, junto con los Rasos de Peguera – la continuación de la sierra al sur -, está declarada como espacio de interés natural, y cuenta con muchas partes de extenso bosque, de canales, rocas y gran desnivel. El Cap de la Gallina Pelada es su punto más alto, a 2321 metros sobre el nivel del mar.

Peguera

En los alrededores del pueblo de Peguera comenzó nuestra ruta. Llegamos allí por la autovía C-16, hasta Berga, y tras pasarlo tomando un desvío antes de llegar a la central térmica. Por esa estrecha carretera – la BV 4025 – tras un pequeño puerto, varios pueblos y masías y una bifurcación que ignoramos, llegamos a un cruce donde pudimos aparcar, cerca del Coll de la Creu de Fumanya. Más adelante parecía haber hielo, así que decidimos dejar el coche fuera de peligro.

Bajando por una pista, viendo algunos postes de información, llegamos a un cruce donde enlazamos con el GR 107, hacia el pueblo de Peguera, una pequeña aldea ahora abandonada.

Por el GR 107 hasta el Coll del Portet

Siguiendo las lineas rojiblancas del GR, nos dirigimos al noroeste, cruzando la carretera anterior y otra pista. Poco más de 4 kilómetros más o menos planos, caminando por pista forestal con alguna presencia de placas de hielo. El GR se bifurca en una variante, pero tomamos la ruta normal hacia el collado del Portet, teniendo como vista impresionante una mole de roca llamada Roca Gran de Ferrús. Con esa pared vertical a nuestra derecha, ascendemos ya sin tregua, primero entre bosque, luego ya con vegetación menos densa, en compañía de algunos ungulados. Subida dura. 300 metros de desnivel en apenas kilómetro y medio.

Roques Blanques o Pic Roca Blanca

En el Coll del Portet dejamos el GR y giramos a la derecha, en dirección al pico Roques Blanques, Pic de Roca Blanca según otras fuentes. El sendero está marcado con líneas rojas y fitas, pero la nieve comenzaba a ser abundante, haciendo más difícil seguir las marcas del camino. En algún momento las perdimos, para volver a encontrarlas y a perderlas. La pendiente seguía aumentando y era momento de trepar. Pero la roca estaba mojada, con deshielo, y apenas agarraba. En muchas partes no había nieve para los crampones. Había, por tanto, que tirar de valor, pues la vuelta atrás no era viable en ese punto de trepada.

En una ascensión lenta, con varios momentos complicados, llegamos a una canal donde poder usar el piolet para ir al lado de la nieve. Fue un paso también muy complicado, pero conseguimos pasarlo. Después de ello, seguimos ascendiendo, pero con más seguridad y con mejor terreno. Volvimos a encontrar las marcas rojas, que ya no dejamos hasta el pico, previo paso por una cresta con cierta exposición, pero espectacular.

Cap de la Gallina Pelada

El Cap de la Gallina Pelada estaba al fondo. Nos tomamos un pequeño descanso, nos hicimos algunas fotos y cambiamos el material. Tercera capa, crampones, piolet y bastón. Nieve importante. La ruta ya no tenía pérdida, había que ir por la cresta hasta esa cima. Con precaución, marchamos. La cresta parecía estrecha y tenía algún salto. Con toda esa nieve daba cierta impresión, pero llegamos sin mayor problema al pico.

Vistas espectaculares, en particular al Pedraforca. En la cruz, había témpanos de hielo paralelos al suelo, modelados por el viento. Muy curioso. Pero se nos hacía tarde, había que continuar.

Refugio de la Serra d’Ensija

Descendimos hacia el refugio de la Serra d’Ensija, llamado también Delgado Úbeda. Por la ladera, por el PR-C 79, sin dificultad, más allá del esfuerzo de caminar por un terreno con nieve blanda. Llegamos allí con el tiempo muy justo, apenas faltaba una hora y poco para el anochecer. Pero decidimos seguir hasta el coche, ya no quedaba mucho. Dejamos el PR a un lado y ascendemos de nuevo, manteniéndonos en nuestra derecha.

Collado y descenso

Tardamos mucho en llegar al collado por el que se enlaza con una vía de bajada, a la izquierda del pico Rasos d’Ensija. En el collado se veía claro un cruce de caminos, y una canal para el descenso, marcada con fitas, en lo que parecía ser también el desenso de un riachuelo. Bajamos por allí, con unos primeros cientos de metros muy verticales. Por suerte, la nieve estaba en buenas condiciones y pudimos bajar con una dificultad moderada.

Con los últimos rayos, conseguimos llegar a mitad del descenso, donde la nieve iba poco a poco menguando y el camino se iba tornando mucho más seguro. Sacamos los frontales, la noche había caído. Pero el sendero está bien marcado y pudimos seguir descendiendo sin paradas. Sólo una más, para quitarnos los crampones y guardar el piolet. En breve y tras atravesar parte de bosque, llegamos a la pista donde aparcamos y, por tanto, al coche.

Notas de la ruta

  • Unos 14 km y 900 metros de desnivel positivo acumulado. Ascensión dura.
  • Con nieve, necesario materal de alpinismo y experiencia.
  • Galería de fotos.
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